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Como hacer trampa en los test psicologicos

Hoy les traigo ideas útiles y prácticas para aplicar al salvaje capitalismo actual. Como muchas personas que están entre los 20 y 30 años deben trabajar para subsistir, aquí les facilito un par de trucos para saltear esta gran pila de mierda que es el psicoanálisis y otras pseudos-ciencias por el estilo. Explico:

Tengo una extraña teoría: toda sociedad humana necesita cubrir ciertas áreas básicas para poder prosperar. Tales áreas básicas incluyen el acopio de alimento, un techo bajo el que vivir, etc. A raíz de eso, surgen distintos oficios como granjeros, pescadores, constructores, etc. OK. El tiempo pasa, las sociedades crecen. Las necesidades básicas, por ende, en un punto se hallan satisfechas con un cierto número de operarios requeridos para realizar las tareas. Por ende, hay humanos que ya no pueden dedicarse a tareas básicas para la supervivencia de la sociedad como cazar, cultivar, pescar, etc., simplemente por que la demanda ya está cumplida.

En esta sociedad de mierda, entre mil problemas más, esta el tema de que somos muchos. Demasiados. Una bocha de humanos corriendo patéticamente de acá para allá (pueden verlo cualquier día en la maldita capital). Por ende, al no poder muchos humanos dedicarse a actividades primarias, se dedican a actividades secundarias, terciarias, etc. Pero llega un momento en que TODAS esas actividades también se cubren. Es el punto en el que, a falta de trabajos reales, algunos ingeniosos y detestables personajes se dedican a inventar disciplinas para generar puestos falsos y así mantener ocupados a la creciente cantidad de humanos. Prueba de ellos son Pseudos-ciencias como el psicoanálisis (Freud ladri), grafología (daaaale, vas a saber si soy un buen trabajador dependiendo en como hago el palito de la “T”) y otras tantas pelotudeces que aborrezco. Una de ellas son los tests psicológicos que te hacen antes de entrar en un laburo más o menos serio. Recientemente cambié de trabajo y me vi sometido a uno de estas indignantes pelotudeces. Con ayuda previa de un primo mío que leyó mucho sobre el tema, les paso los trucos para burlar esta gran pila de mentiras que constituye el test psicológico.

 



El secreto es tratar de hablar y razonar como el señor de la izquierda. Por más que uno piense por dentro como el de la derecha, lo importante para engañar a esta panda de payasos es hacerles creer que uno es como el de la izquierda.

Bueno… llego, un edificio enorme, arcaico, parecido al monstruoso puente de mando de una astronave abandonada me recibió con frialdad y pulcritud. Documentos en la entrada, 8vo piso señor, buen día, un portero pelado botón. Llego. Espero 15 minutos, la putita que atiende la recepción del lujoso piso, pasá por acá, en breve te atienden. Habitación del test. Mesa larga, redondeada. Un ambiente estéril, un gran ventanal-pared desde donde se ve la ciudad. Me siento. Entran dos pelotudas. Saludos de cortesía, mucho titulo universitario pero la palabra FRACASADA impresa en grandes letras rojas en las frentes de ambas muchachas. Preguntas boludas, nombre, edad, etc. Aquí empieza la contra-mentira mía para vencer a la mentira de su pseudo-test (entre paréntesis, lo que pensaba yo; afuera de los paréntesis lo q decía para engatusar a las boludas)

Boludas: ¿Y por que querés el trabajo?
Yo: (Y… como me aburro tanto en casa y me encanta que otros se llenen de guita explotándome, pensé que en vez de poder leer y escribir en la comodidad de mi hogar como me gusta, podría levantarme temprano todos los días y cagarme de frío para ver una panda de hipócritas en el laburo). Bueno, aparte de la conveniencia geográfica, su compañía siempre me pareció líder en el segmento del mercado que maneja.
B: ¿Y que experiencia tenés en trabajos de este tipo?
Yo: (jaja, la verdad poca y nada, nunca me intereso laburar y me iba temprano siempre que podía en trabajos anteriores similares a este. En uno llegue a faltar una semana entera y nadie se enteró, panda de incompetentes). Bueno, trabaje en… *detallo cientos de supuestos trabajos*.
B: Bueno, y decime, ¿Cómo te ves a los 30 años?
Yo: (Realmente no sé como llegaré a la semana que viene, ¿querés que sepa qué carajo voy a estar haciendo a los 30? Seguro estaré borracho en algún lado, viviendo feliz mi vida de misántropo, levantándome a cualquier hora, sin laburar y sin familia ni futuro). Y, planeo a los 30 ya tener mi propia casa, donde viviré felizmente con mi familia. Además, para esa época calculo que ya habrá nacido mi primer hijo y es por eso que necesito un trabajo serio que me permita afrontar esos gastos en esa nueva etapa de mi vida.
B: *sonriendo complacientemente como todas las pelotudas cuando les hablás de tener hijos*. Bueno, yo ya estoy. ¿Seguís vos, Boluda1?
Boluda1 dice que sí y Boluda2 se retira a seguir con su patética vida de marketing. Acá viene lo mejor.
B: Bueno, necesito que me dibujes una casa, un árbol y una persona.
Yo: Dibujo una mansión, un tipo acostado en una reposera y una palmera. Leí por Internet que si dibujás palmeras significa que sos mas estable o alguna estupidez así. A la persona no hay que dibujarla con líneas simples, si no que hay que hacerla lo mas detallada posible, con los pantalones, zapatillas, pelo, etc. Nada del tipito de líneas.
B: Bueno, ahora ponele una edad al árbol.
Yo: (¿EDAD? ¿Para que carajo querés saber la edad del puto árbol? No me jodas, todo esto es al pedo) En ese momento ignoraba para que servia tan extraña prueba. Por lógica, calcule: una palmera puede vivir 100 años. Esta ya está bastante grandecita, ponele que haya vivido sesenta. Y le puse sesenta. Después supe que esa edad refleja tu madurez personal. Así que si les piden eso, pongan algo alto, ponele de 40 para arriba. Si pones 2, 3 o hasta 5 años, significa (según este test pelotudo e inservible éste) que sos inmaduro. OK.
B: Bueno ahora, dibujá dos personas.
Yo: (mi dibujo original iba a ser: Yo acostado encima de Boluda1 ahorcándola con los cordones de mis zapatillas y con mucha furia. Iba a haber sangre por todos lados y quizás tuviera una tijera en las manos con la cual le arrancaría los ojos). Dibuje una parejita feliz, bailando. Les puse algunas notas musicales y todo para que se entendiera que bailaban. En estos casos hay que hacer personas en poses relajadas, quizás leyendo, escuchando música, etc. Nada de violencia, o quedás afuera.
B: Bueno, ahora escribí una historia sobre esos personajes.
Yo: (¡Cuánto tiempo valioso perdido! ¡Pudiendo hacer en este instante tantas cosas, pierdo el tiempo teniendo que engañar este sistema de mierda! La historia iba a ser: en un bar el flaco se acerca a la mina, no dice nada y bailan. Después se van derecho al telo, cojen sin forro y ella queda embarazada. El se va y ella no lo ubica más. Al tiempo muere intentando hacerse un aborto ilegal, ya que la ley Boliviana no le permite abortar legalmente. A su funeral no va casi nadie, salvo una tía vieja que apenas si llora. Fin.) Escribí una historia que era la cursilería escrita. Posta. Ni todos los escritores del romanticismo juntos llegan a las cotas de estupidez cursi que puse en esa historia de mierda. El flaco se le acercaba, estaba nervioso, los amigos lo alentaban a que vaya, al final, sonrojado, le pregunta a ella si quiere bailar, ella acepta y todo es mágico y hermoso y se aman por siempre. En este caso, la historia debe ser simple y pacifica, sin elementos violentos o de conflicto. Si ponen elementos de ese tipo, significan que tienen problemas con las autoridades, lo cual, según este test de mierda, es algo malo. En fin.
B: Bueno, ahora decime, ¿si fueras una cosa, que te gustaría ser?
Yo: ¿Una cosa?
B: Si, si, si fueras un objeto, ¿que objeto serias?
Yo: (Una bomba nuclear de diez millones de kilotones, potencia suficiente para destruir el planeta varias veces, sacarlo de orbita y de paso arrastrar a Marte y la Luna con nosotros; eso por no hablar de que el dispositivo seria detonado en esta misma sala, pelotuda). Y… me gustaría ser un ave para volar libre, conocer el mundo…
B: ¿Qué ave te gustaría ser?
Yo: (El águila negra de la Alemania fascista, pero la versión que aparece en la peli de Pink Floyd, ese pájaro enorme y furioso que vomita una cantidad interminable de bombas sobre las ciudades; de más decir que la primera bomba te la ubicaría justo a vos en el hocico, pelotuda). Y… seria la paloma de la paz. Llevaría una rama de olivo en el pico y visitaría las diferentes naciones para que haya paz en el mundo.
B: Y ¿algo que no te gustaría ser?
Yo: (No me gustaría ser una pelotuda fracasada como vos, que vive del más puro marketing, obligando a gente como yo a perder tiempo en ridículos tests como este que no sirven de nada. Aparte sos más fea que Hugo Chávez). Y… no me gustaría ser una bomba.
B: ¿Por que?
Yo: (¿No es evidente, pelotuda?) Por que las bombas matan gente, destruyen, son algo malo. No, no me gustaría ser una bomba, eso es terrible.
En esas preguntas es conveniente responder así, como que uno es pacifista y tranquilo. Nada de imágenes violentas o si no no aprobás. Si te dan para elegir animales, elegí algo tipo la paloma o animales tranquilos. Es obvio que si elegís ser un dragón enorme que escupe fuego de la boca y achicharra gente, no te eligen.

Prueba final:
B: Bueno, ahora dibuja una persona bajo la lluvia.
Este caso es extraño y hay opiniones variadas. A mi me dijeron que la lluvia, o el agua en general, representa los problemas. Así, si uno pone un paraguas (lo cual es lo más lógico del mundo, ¡si estas bajo la lluvia te tapas con un paraguas!) significa que “le gusta huir de sus problemas”. Así que dibuje un tipo al mejor estilo “cantando bajo la lluvia”, sin paraguas y con los brazos extendidos y una sonrisa de oreja a oreja. Otros opinan que hay que hacer el paraguas, no se.

Cuestión que, terminado este ilógico e inútil test, pude retirarme.

Esperé unos días. Unos días más. Unos días más. Ya me estaba desesperando cuando llego el resultado. ¿Cual fue el resultado?

Obvio que pasé. Mintiendo de la forma más alevosa en absolutamente todas las pruebas, pasé. Así que si un día me chiflo de verdad y mato a todos detonando una granada en el laburo, ya saben a quien echarle la culpa: a estos tests de mierda que son fácilmente macheteables. Banda de payasos, hagan algo útil de sus vidas en vez de inventar tantos tests y disciplinas de mierda que no sirven para nada.



 
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Caperucita Amarilla

Eduardo Dermardirossian

Nació en una muy modesta casita de paredes de adobe con techo de paja y fue su primera cuna un canasto, de los llamados Moisés, que antes de ella otros niños habían ocupado. Su padre, leñador, hachaba los troncos durante el día entero para procurar el sustento de su familia. Su madre, adorable como lo son siempre ellas, realizaba las tareas hogareñas, atendía el huerto que había al lado de la casa y se ocupaba de ordeñar las pocas cabras que tenían consigo. Esforzados y laboriosos, sin tregua en los quehaceres diarios, sí, pero felices de amarse y de tener por hija a Caperucita, los padres y la niña se reunían cada noche frente al fuego que ardía en el hogar y contaban historias. Aquí relataré una de ellas. Que no le ocurrió a esta Caperucita, sino a otra. Porque ha de saberse que son varias las niñas que así se llaman por usar capucha. La historia que relataré le ocurrió a otra niña que, al igual que ésta, usaba capucha amarilla “Me contarás mi historia, papá”, se apresuró la niña. Y el padre: “Has de saber ,hijita, que en la vida hay un gran espejo. Que como todos los espejos refleja lo que ocurre frente a él. Y bien, ignoro yo de qué lado del espejo ocurrió lo que ahora voy a relatarte, pero es preciso que si después de oírlo tú llegaras a saberlo, guardes silencio a su respecto y ese será tu secreto que no revelarás a nadie”. Y a ti, lector, niño o adulto, te hago parecida advertencia: cuanto relate de ahora en más será para ti y a nadie lo contarás. Ni siquiera a mí mismo, porque al fin de la historia yo la habré olvidado.

Es asunto serio el del espejo. Y misterioso también. Frente a él ocurren los aconteceres y en él se reproducen fielmente, tal que no sabes en verdad cuál territorio es el de la realidad y cuál está duplicado. No hay modo de averiguarlo. Es más: los pensamientos, los sentimientos, las emociones y tantas otras cosas por el estilo, no se sabe de qué lado ocurren. Ignoro si importa saber ésto pero es verdad que Caperucita Amarilla sentía una enorme curiosidad. Tanta, que con sus abundantes inquisiciones sobre el asunto le impedía al padre continuar con el relato. “Mira hija, ese es un misterio que no podrás esclarecer en las conversaciones, porque siendo uno de los grandes secretos de la vida es inconveniente que si algo descubres anoticies de ello a tu interlocutor, aún cuando ahora lo somos tus padres. Dios así lo ha querido. De modo que sola develarás ese misterio si es que esa gracia te ha sido concedida”. Pero la pequeña no podía dejar de preguntarse acerca del asunto y cuanto más hurgaba en su entendimiento tanto más le inquietaba el misterio. “¿Cuál seré yo en el relato que oiré de mi padre? ¿La Caperucita de cuál lado del espejo será la relatada? Una de ellas seré yo, la real, y la otra solamente un reflejo y no podré discernir una de otra porque ambas somos iguales, las dos usamos capucha amarilla y mi propio padre ignora la verdad”. No salía la niña de sus cavilaciones cuando su padre inició el relato.

Caperucita Amarilla gustaba llevar a pastar sus cabras. Y mientras comían ella contaba el número de aves que atravesaban el cielo en dirección al norte. Eran tantas, pero tantas aves que la pequeña solía perder su cuenta al cabo del día y regresaba a casa sin poder informar a su mamá al respecto. Sabía la mamá a qué era debida esa dificultad: Caperucita aún no sabía contar más allá de un número dado, diez, o quizá cien. Pero qué podía reprochársele a la niña que apenas excedía los dos años y medio de edad… Ya aprendería ella a contar sin límites. Y cuando transcurrió un año más aprendió a contar hasta mil, que era más que las aves que volaban diariamente de sur a norte. Entonces sí, cada día decía el número de pájaros que habían surcado el cielo en esa dirección.

Todo esto -ya lo sabemos- era relatado por su padre a Caperucita, que escuchaba este cuento con particular atención. Porque de acuerdo a lo que le había sido advertido, dudaba la niña si la que contaba las aves del cielo era la Caperucita real o la del espejo que en medio de la vida duplica todo lo que acontece. Aguardaba una señal, un dato, un fallo en el relato para establecer la verdad. “Porque -se decía- ha de saberse quién es quién en cada momento. ¿Cómo puedo dudar si yo soy la que ahora escucha lo narrado o si soy, siendo lo narrado, la del espejo o la espejada? ¡Qué lío! ¿Porqué a mi padre se le habrá ocurrido relatarme este cuento precisamente? ¿Por qué así, papá?”.

Y un día -continuó el padre- ocurrió que el prado donde la niña pastaba sus cabras estaba enteramente cubierto de niebla, tal que si extendías la mano apenas podías divisar tus dedos. “Deténte, deténte ahí papá y por un momento no sigas con el relato. Deténte porque siendo que la niebla lo cubría todo, el espejo que está en medio de la vida no podrá reflejar a la verdadera Caperucita del cuento. Ahora mismo viajaré hasta el cuento y podré saber la verdad. Pero tú, papito, no sigas relatando la historia porque si avanzas en ella luego no sabré cómo regresar contigo. Detén la historia hasta que vuelva. Adiós… Y desapareció la niña.

En medio de la pradera, rodeada de blanca y apretada niebla, se encontró Caperucita con su capucha amarilla rodeada de unas pocas cabras. Miró aquí y allá. Tanteó en la blancura del aire y no vió a nadie. “A quien buscas -se dijo a sí- eres tú misma, Caperucita Amarilla, la del cuento, la del espejo y también la que escucha el relato”. Y encontróse con que el sol aún débil de la mañana despejaba la niebla y progresivamente se hacían visibles las cabras y los árboles, el prado y las montañas. Miró con sus ojos y también con todo su entendimiento y con su corazón y creyó que todo cuanto veía era el reflejo de un gran espejo. Eso vio Caperucita. Que un gran espejo le mostraba cuando era su derredor. Recordando lo dicho por su padre miró y miró, buscó y buscó dentro del espejo en procura de hallar su imagen. Y no la encontró. Presa ya de cierto desencanto caminó la pequeña con sus brazos extendidos hacia delante en procura de tocar el espejo. Y cuando hubo andado un breve trecho vio a su mamá y a su papá y a sus cosas que había dejado y se sentó junto a ellos. Papá continuó el relato a partir del punto mismo en que se había detenido, mas lo que le fue dicho a la niña ya no recuerdo, lector.

Si tú quieres, cuando la hallemos en otro cuento, le preguntaremos a Caperucita el final.

¿Cómo puedo dudar si soy yo la que escucha lo narrado o si soy, siendo lo narrado, la del espejo o la espejada? Sólo una niña o el sabio Platón pueden inquirir de este modo acerca del ahora y del yo. Porque quienes no siendo sabios estamos distantes de las dudas, quienes en busca de certezas para suplir nuestra ignorancia hemos edificado códigos y diccionarios, tenemos por virtud lo que no es tal. Fue la conciencia de su ignorancia lo que arrojó a la niña en busca de la verdad. Y a su regreso fue buena, más aún de lo que había sido hasta entonces, que en eso hay virtud y no en la presuntuosa postura del que cree que sabe. Mas es preciso decir que, aún cuando virtuosa, en su viaje osado no halló la niña la verdad, no pudo tocar el espejo. No sabía Caperucita que antes que ella ya Sócrates sabía que no sabía.

En premio a su osadía un mendrugo, sólo un mendrugo le había sido dado en el banquete de la verdad: “a quien buscas eres tú misma, Caperucita Amarilla, la del cuento, la del espejo y también la que escucha el relato”.

HERÁCLITO

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2008

No podría expresar en palabras todas las emociones conglomeradas que siento faltando pocas horas para el 2008. Tengo tantas cosas en mi cabeza que no entenderían. Ni yo. Otro año más sin navidad….

Pero en fin, ¡Felicidades!, que tengan un año inolvidable repleto de abrazos, laburo, música, amor, sexo, suerte, sabiduría, besos, salud, amistad, belleza, niños, tolerancia, y un poco de silencio. Mil gracias a todos. Sólo pido seguir al lado de mis amigos, de mi escasa familia y de mi país . 2008, te espero. Estoy listísimo.

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Primera Funcion…..

Buenas noches
ladies and gentlement
bon soire
sean bienvenidos a la primera función
del Circo Beat
el circo mas sexy
mas alto
mas tonto del mundo
desde ahora y para siempre
cualquier semejanza con hechos reales
correrán por vuestra propia imaginación
arrivederci é buona fortuna
queste sono le ultime parole
d’il terzo angelo di Cristo
dopo parlare in l’strada
con il uomo che non sapeva piú di niente ! ! !
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La Tira vertical VII

                                     
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Sin cantera

 
 
Nunca escuché cantar a un sinsonte, aunque siento la pavura de estos tiempos. Siento el desequilibrio en la razón, sin razón. Siento la desesperanza y la fumigación genética obligatoria. Sin camino. Sin sonido. Sin silencio. Montados para la escena. Odiadores de extraños colores. Miedosos. Es que no conocen resplandores. Se vienen tiempos difíciles. Duros. Puros. Se vienen heridas. Me interesaría saber si todo esto valdrá la pena. Debe haber un poco más. Deberiamos saber un poco más. Ahora escondo sueños. Dame un castigo. Perdón. ¿Ahora te sientes mejor?.
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